La placa es de hierro, con pintura cocida al horno y tratamiento galvanizado: un acabado que aguanta sin oxidarse ni descascarillarse. Delante, una bola de vidrio opalino soplada a mano, de las que reparten la luz en lugar de deslumbrar. Cada aplique pesa 1,2 kg, y se nota al cogerlo que no es chapa fina.
Vaivén · Aplique de pared con brazo articulado
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