El cuerpo es de aluminio inyectado, cepillado, anodizado y pulido: una sola pieza cerrada, fría al tacto, con ese veteado vertical fino que se nota al pasar la mano. Nada de plástico que amarillea ni carcasas que crujen. Las esquinas van suavemente redondeadas y la carcasa es cerrada, sin rejillas ni juntas a la vista, así que en la pared solo se ve una placa limpia. El acabado no se oxida, y lo tienes en cuatro tonos —oro, negro, gris y café— para que pegue con lo que ya tienes en casa.
Vaivén · Aplique de pared con brazo articulado
Velambra Shop





















